Sobre The Zunzún

El impacto del TDAH en mi vida

Crecí recibiendo boletines de notas que ponían «muestra falta de autocontrol».

Solía sentirme mal conmigo misma por hablar rápido y sin parar, por lo que me gané el apodo de «Ametralladora”. Tampoco entendía los problemas que tenía en mis relaciones interpersonales debido a mi intensidad o a lo que otros interpretaban como mi aparente desinterés en los demás.

Me confundía mi incapacidad para estar a la altura de mi potencial profesional a pesar de mi talento y mis mejores esfuerzos e intenciones. No fue hasta la universidad que me diagnosticaron TDAH, pero debido a que sacaba buenas notas, no le di mucha importancia. ¿No era el TDAH un diagnóstico para los niños traviesos que fracasaban en el colegio?

Sentir curiosidad por la interculturalidad

Unos años más tarde, me trasladé a España con poco más que una maleta y el deseo de buscarme la vida.  Mi transición cultural fue una lección en humildad cultural que, a la vez, me inspiró a aprender acerca de la interacción entre los idiomas, las culturas y demás diferencias. Esta experiencia me llevó a cuestionar mi propia identidad y la manera en la que mi crianza y mis vivencias marcaban mi percepción del mundo y mis interacciones con los demás. Así comenzó la primera fase de mi carrera como docente y formadora.

La necesidad de crear vínculos significativos

Después de formar una familia en España, comencé a analizar mi TDAH al observar las dificultades que tenía mi hijo debido a su propio diagnóstico de TDAH. Estábamos perdidos, sin saber a quién acudir, qué hacer o cómo empezar a ayudarlo. Todo esto repercutía de manera negativa en nuestra conexión en casa y en su conexión con sus compañeros. Me dediqué a aprender todo lo que podía acerca del TDAH y descubrí el alcance que este diagnóstico puede llegar a tener en todos los aspectos de la vida. Empecé a entender muchas de las cosas que nos pasaban a mi hijo y a mí debido a nuestro TDAH.

Había un océano entre mi joven familia y nuestra red de apoyo. Experimenté una abrumadora sensación de desorientación que consolidó en mí la importancia de identificar y recordar de manera significativa mi ikigai. Esta palabra japonesa se refiere a la conexión con rituales diarios y valores personales, cultivar relaciones personales, cumplir con roles de vida y trabajar hacia una meta de vida con un sentido saludable de urgencia. Cobra más importancia aún cuando uno se enfrenta a dificultades.

Crecer a pesar de (y gracias a) mis dificultades

Durante estos años alejada de mi familia de origen he pasado por muchos momentos difíciles e inesperados.

Gracias a mis propias vivencias, aprendí que para superar estos momentos, es importante conectar:

Young cheerful family of father, mother, little son and teenage daughter talking in living-room

¡Me encantaría acompañarte!

Aplico un enfoque multidisciplinar para crear conexión. Mi máster en educación intercultural y mi formación como coach de TDAH me han dado las herramientas para acompañar a adultos con TDAH o madres, padres y profesores de niñas y niños con problemas de funciones ejecutivas, como el TDAH.

Utilizo metodologías adquiridas durante mi amplia formación en interculturalidad e inclusión para enseñarte a valorar y apreciar la diferencia y construir puentes.

Por último, mi acreditación como coach de Ikigai Tribe, me permite acompañarte a sentir mayor conexión contigo mismo y con quienes te rodean.

The Zunzún es Ariadne María Ferro.

Simboliza quién soy y aquello en lo que creo.

La naturaleza spanglish del nombre hace referencia a mi educación bilingüe y bicultural. Soy hija y nieta de inmigrantes cubanos a los Estados Unidos, donde crecí hablando ambos idiomas en una comunidad predominantemente cubano-estadounidense. El spanglish en el nombre también hace referencia al tema de mi tesis doctoral.

Zunzún, el colibrí cubano, representa la tierra de mis padres. También simboliza el TDAH con su actividad y belleza además de la conexión con uno mismo y su entorno.